por desequilibrios moleculares o celulares que pueden corregirse mediante

la administración de las moléculas nutritivas adecuadas en el momento correcto.

Alimentarse con la nutrición errónea da lugar a desestabilizaciones bioquímicas, cuya acumulación provoca síntomas que pueden percibirse como un estado de enfermedad.

Algunas enfermedades clínicamente evidentes se pueden describir como conjuntos difusos de anomalías bioquímicas.

A menudo, el profesional especializado en medicina ortomolecular emplea múltiples sustancias vitales como aminoácidos, enzimas, nutrientes no esenciales, hormonas, vitaminas, minerales, para restaurarlos a los niveles estadísticamente normales en personas jóvenes sanas.

La Psiquiatría ortomolecular sostiene que las necesidades nutricionales individuales

afectadas por factores de la civilización industrial moderna, no satisfechas por una dieta equilibrada, pueden provocar un desequilibrio en el medio celular cerebral afectando los trastornos cognitivos y de comportamiento.

Algunos factores que pueden aumentar incrementando notablemente las necesidades de nutrientes, pueden ser la herencia genética, raza, sexo, determinadas condiciones fisiológicas, la polución medioambiental, la ingesta de alimentos elaborados con ingredientes refinados y aditivos químicos tóxicos, el estrés, las radiaciones, la actividad física excesiva o inadecuada, los problemas emocionales, la insatisfacción personal, y las enfermedades previas.

Si esa necesidad artificialmente incrementada de nutrientes no se satisface adecuadamente, el cerebro se perjudica y podemos enfermarnos.

La inflamación y el dolor.

La inflamación puede provocar y aumentar el dolor.

El síndrome de fatiga crónica esta asociado a las citoquinas proinflamatorias. Es natural entonces que las personas con nuestras enfermedades tomen medicamentos antinflamatorios que después de un tiempo tendrán consecuencias no deseadas para su salud aumentando la acidez, trastornos en el aparato digestivo o interactuando con otros remedios recetados en estos casos.

Un recurso sumamente saludable consiste en disminuir la ingestión de alimentos que pueden producir inflamación y aumentar los alimentos que la reducen.

Una alimentación equilibrada aportará la energía, las vitaminas y los minerales imprescindibles para mejorar la calidad de vida y evitar la aparición de complicaciones por carencias o excesos.

Entre los beneficios de la dieta alcalina podemos citar:

  • Pérdidas de peso.

  • Mejor digestión.

  • Aumento de la energía.

  • Claridad mental.

  • Refuerzo del sistema inmunológico.

  • Sensación de bienestar generalizado.

Cómo funciona el mecanismo de acidez y alcalinidad.

Todas las células que componen nuestro organismo, necesitan alimentarse, eliminar residuos y renovarse constantemente. En este sentido, la sangre transporta a las células los materiales nutritivos y retira los residuos tóxicos y ácidos que deben ser evacuados del mismo a través de las vías naturales de eliminación (riñones, intestino, piel y pulmones).

Las células reciben el oxígeno de la respiración celular. A nivel celular se produce una especie de combustión interna, ya que se libera calor corporal. Los residuos que se originan en este proceso de combustión, son de naturaleza ácida.

Para mantener el equilibrio de las substancias que transporta, la sangre debe mantenerse ligeramente alcalina para neutralizar a los ácidos que transporta.

En primera instancia la sangre obtiene estas bases de los alimentos. Si no lo logra, debe recurrir a la reserva alcalina de huesos, dientes, tejidos y humores.

Así se pone en marcha el mecanismo de descalcificación y desmineralización. Los huesos que ceden calcio pueden volverse frágiles, aparecen osteoporosis, caries, las uñas se vuelven quebradizas y presentan manchas blancas, lesiones en las mucosas, piel seca, anemia y debilidad generalizada, problemas digestivos, afecciones de vías respiratorias, sensación de frio.

A las personas con Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica, se les recomienda que sus dietas sean alcalinas. Para ello es conveniente que las realicen con alimentos alcalinizantes. El limón debe estar muy presente siempre, ya que, si bien es un alimento ácido, los efectos de su metabolismo en el organismo lo convierten en uno de los más alcalinizantes.

La base de la alimentación debe conducir a la menor producción posible de metabolitos ácidos, por lo que se debe iniciar siempre el día con frutras y jugos de frutas.

Las proteínas más importantes se deben consumir al mediodía y siempre acompañadas de verduras frescas, crudas, nunca cocidas ya que estas últimas se comportan como hidratos de carbono, que al intentar procesarse con carga proteica fermentan, producen alcoholes y dificultan más la digestión.

Es imprescindible beber más de 2 litros de agua por día para eliminar toxinas y realizar caminatas o algún tipo de ejercicio. Asimismo, recomendamos practicar métodos que aumenten la eliminación de agua por la piel. Con esto se eliminan las toxinas de la piel, tejido celular subcutáneo y músculos.

Algunas recetas con ingredienes alcalinos.

Desayuno energético

Se colocan en un molinillo dos cucharaditas de semillas de lino, dos de avena y una de levadura de cerveza en polvo natural. Pueden emplearse las semillas que se venden molidas previamente. Se les puede agregar jugos de fruta. Es especialmente beneficioso prepararlo con jugo exprimido de media naranja, medio pomelo y medio limón.

Ensaladas.

Son especialmente recomendadas las siguientes combinaciones:

Apio, tomate, lechuga o escarola. Repollo blanco, hinojo, cebolla, remolacha rallada. Apio, berro, manzana, albahaca. Apio, tomates, champiñones. Zanahorias crudas ralladas, naranjas cortadas finas, repollo colorado cortado fino. Pepinos, rabanitos, perejil, brotes de alfalfa.

Aspic de legumbres: Llenar con diversas legumbres y verduras cocidas un molde de vidrio, cubrir con caldo de verduras que tenga disuelta gelatina sin sabor y jugo de limon. Enfriar en la heladera y servir con guarnición de arroz integral.

Milanesas de zapallitos. Elegir zapallitos redondos, tiernos, de tamaño mediano y cortarlos en rodajas de un centímetro de espesor. Pasar por maicena, luego por huevo batido con perejil y ajo y por último por pan rallado. Cocinar al horno sobre una asadera de teflón. Podemos emplear el mismo procedimiento para preparar milanesas de berenjenas. Previamente cortarlas en rodajas y disponerlas cubiertas de sal o azùcar durante algunas horas.

Budín de arroz. Colocar una capa de arroz integral cocido. Superponer una capa de espárragos hervidos en trozos, arvejas y zanahorias cocidas. Alternar capas de arroz y legumbres. Espolvorear con perejil.

Arroz con champiñones. Cocinar arroz integral en caldo de verduras y condimentar con azafrán. Agregar champiñones cocidos y trozos de morrón verde o colorado, asado y sin piel.

Guiso de lentejas. Poner a remojar lentejas la noche anterior. Cocinarlas en caldo de verduras con media cucharadita de bicarbonato de sodio por cada litro de caldo hasta que se ablanden. Agregar zanahorias crudas ralladas, cebolla crudapicada y tomate pelado. Cocinar diez minutoshasta consumir el líquido. Condimentar con ajo y perejil.

Porotos a la española. Cocinar porotos pallares o de soja previamente remojados en caldo de verduras con una pizca de bicarbonato. Agregar un morrón asado y sin piel, cortado en pequeños trozos, huevo duro picado, ajo y perejil. Condimentar con aceite y sal. Las diferentes verduras cocidas se pueden presentar en forma de tortillas o soufflé. Pueden cocinarse en sartén de teflón para evitar frituras. Se puede agregar aceite crudo a voluntad en el momento de servirlas.

Nueve menúes recomendados.

Menú 1

Desayuno: Fruta o jugos de fruta.

Almuerzo: Omelette de champiñones, ensalada de tres lechugas condimentadas con jugo de limón, jengibre rallado y nuez moscada.

Cena: Arroz con perejil y coliflor. Sopa de verduras.

Menú 2

Desayuno: Frutas o licuados de frutas.

Almuerzo: Pescado al curry con ensalada de apio, rábanos, palta, aceite de oliva y limón.

Cena: Calabacín al horno relleno de arvejas y crema de cebollas.

Menú 3

Desayuno: Frutas, jugo de frutas.

Almuerzo: Medallones de pescado (si es posible atún), con ensalada de palta y lechuga con salsa vinagreta.

Cena: Pencas de acelga a la napolitana.

Menu 4:

Desayuno: Frutas, jugos de frutas.

Almuerzo: Rebanadas de tofu saltado apenas en la sartén, cubierto con salsa de mostaza caliente con guarnición de zanahorias bebé (mini), glaseadas en miel y vainas de chauchas hervidas.

Cena: Ensalada de rúcula con dados de pera. Zapallitos verdes rellenos de arroz.

Menú 5

Desayuno: Frutas, jugos de frutas.

Almuerzo: Hamburguesas de soja con ensalada de hojas de espinaca crudas con jugo de limón.

Cena: Cazuela de cebada (sopa espesa) con champiñones, zanahoria y cebolla.

 

Menú 6

Desayuno: Frutas, jugos de frutas.

Almuerzo: Huevos cocidos con ensalada de lechuga, cebolla y palta condimentada con limón.

Cena:

Quinoa guisada con puerro, cebolla, coliflor y aceite de oliva.

Menú 7

Desayuno: Frutas, jugos de fruta.

Almuerzo: hamburguesas de lentejas con ensaladas de cebolla, apio y brotes de alfalfa.

Cena: Arroz con brócoli.

Menú 8

Desayuno: Frutas, jugos o licuados.

Almuerzo: Filetes de pescado con antipasto de tomates cherry, rúcula y berro.

Cena: Corazones de alcaucil rellenos de queso crema liviano o cottage y puré de zanahorias.

Menu 9:

Desayuno: Frutas y jugos de frutas.

Almuerzo: Bistec de tofu con hojas verdes y ensalada de palmitos y palta.

Cena: Hojas de repollo rellenas con arroz con champiñones.